La Madremonte: mito colombiano

La selva y los bosques en Colombia, se dice, han sido siempre cuidados por La Madremonte, encargada de resguardar sus entornos de cualquier daño.

Ella fue bajada de con los dioses, destinada a cuidar el equilibrio natural, tiene gran poder de destrucción con la finalidad de castigar la mano del hombre voraz e incontrolable; ella es La Madremonte.

El origen de este mito es Colombiano, y ha trascendido en más países como Brasil, Paraguay, Argentina y otros de Latinoamérica.

Su poder es inmenso y las versiones son en multitud, desde los hombres que escucharon su alarido al momento en que hacían caer los árboles en una tala incontrolada, hasta los padres que vieron morir a sus hijos en inundaciones y juran haber visto esa mujer musgosa que los observaba desde lejos.

La Madremonte

La Madremonte tiene el objetivo de cuidar las selvas y los montes, de proteger su existencia y no dudará nunca en castigar a quien se atreva a destruir su territorio. Muchos la describen como una mujer cubierta de musgo verde y un gran sombrero del cual cuelgan enredaderas de hierba, nadie ha podido ver su rostro.

Es temeraria y fiel enemiga de los leñadores y de los cazadores, su terrible poder va desde hacer crecer los ríos y provocar desastrosas inundaciones, hasta provocar lluvias imparables, todo esto con la finalidad de castigar a quienes se atreven a dañar su territorio.

Los más viejos han transmitido a sus generaciones, que al internarse en el monte o la selva, deben cargar ciertos amuletos que les sirvan de protección y para que La Madremonte no los confunda con leñadores o cazadores.

Ella siempre ronda las orillas de los ríos, y lo más alto de los árboles, y cuentan los más viejos que cuando un río lleva su agua turbia, es porque ella se ha bañado en él. Nunca se aleja de su territorio y nunca duerme, siempre se encuentra al asecho para defender lo que los dioses le dieron en resguardo.

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