Mito griego de la lucha entre Atenea y Poseidón

Este es un mito griego que cuenta la historia del surgimiento de Atenas. En este se muestra la competencia entre Atenea y Poseidón por ser custodios de la nueva ciudad, y el estratégico regalo de Atenea con el que logra apadrinar la ciudad.

Mito de atenea y poseidón

La histórica ciudad de Atenas lleva este nombre en honor de Atenea, diosa que se coronó como patrona de la polis. Según cuenta el mito, Atenea y Poseidón compitieron por ser padrinos y custodios de la nueva ciudad. En el relato, Atenea logra vencer al dios de los mares con un obsequio superior al de este.

La contienda entre Atenea y Poseidón

Cuando la joven ciudad de Atenas nació necesitaba un dios protector, alguien a quien encomendar al polis. Se dice que Atenas fue fundada por el mítico Cécrope, una divinidad que enseñó las artes y los oficios. Llegó el momento en que la polis alcanzó un grado nivel de prosperidad envidiable, necesitando un dios protector. De inmediato, Poseidón y Atenea ofrecieron ser los guardianes de Atenas.


Para decidir quién sería el protector de la ciudad, los atenienses escogerían a quien diera el mejor regalo. La lucha por ser el patrono de la esplendorosa Atenas fue intensa, así que los pobladores declararon una contienda. Este enfrentamiento consistía en hacer el regalo más valioso a los atenienses, sólo así encumbrarían a un dios. Poseidón creyó que sería una tarea sencilla e invocó a las aguas saldas. Pronto una fuente de agua salada inundó las tierras atenienses, estropeando los cultivos.

Atenea hace brotar el olivo

Atenea superó el regalo de Poseidón al ofrecer el árbol de olivo a los hombres. Luego de que las aguas marítimas inundaran la ciudad, los atenienses solicitaron ayuda a Atenea. La diosa del conocimiento retiró las aguas saldas e hizo brotar un gran árbol de olivo. Luego de examinar aquel espécimen, los atenienses descubrieron las bondades del olivo. Este fruto ofrecía un bondadoso aceite que podía ser empleado en la gastronomía, los perfumes y algunos otros cuidados. Los atenienses nombraron la ciudad en honor a la diosa: Atenas.

Ante la derrota, Poseidón hizo caer su cólera contra la ciudad y ahogó gran parte de ella. Luego de que Atenea fuera nombrada como protectora y patrono de la polis, Poseidón se llenó de ira. Al ser el dios de los mares, sumergió gran parte de la ciudad bajo las aguas. El maremoto sólo dejó intactas las tierras más altas y escarpadas, consiguiendo un terreno hostil para prosperar. Sin embargo, gracias al cuidado de Atenea la polis se desarrolló hasta ser una de las más gloriosas ciudades de la historia.


Poseidón regala el caballo a los hombres

Asimismo, Existe otra versión del mito donde Poseidón regala el caballo a los hombres. Cuando los dioses se disputaban la ciudad, Poseidón hizo surgir al caballo de los mares. Los atenienses estaban impactados ante un animal de semejante belleza y vigor. Sin embargo, Atenea hizo brotar el árbol de olivo y los hombres reconocieron sus bondades. De este modo, nombraron ganador a Atenea y conservaron el magnífico regalo de Poseidón.

Como en la versión anterior, Poseidón hunde en los mares gran parte de la ciudad. Ante la derrota, Poseidón estalla en furia y ahoga una gran extensión de la ciudad. Este hecho trata de explicar el hostil terreno en el cual se desarrolló Atenas. La ciudad prosperó en una tierra llena de escarpadas montañas y rodeada por agua salada. Así mismo, el mito explica el origen divino del caballo, animal venerado por los helenos.

Por último, el mito explica la importancia del olivo en una tierra difícil de cosechar. Este árbol pudo prosperar en la región con facilidad. Además, su fruto es sumamente versátil y fue pieza clave en la dieta y comercio de la región. Gracias al olivo, se desarrollaron finos aceites y otras mercancías útiles para el comercio. Por esta razón, el regalo de Atenea fue el más valioso.

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