La araña y la muerte

En cierta ocasión el Cielo ofreció en matrimonio a su hija a quien pudiera librarse de las ortigas de selva. Aunque la araña triunfó no pudo engañar a la muerte.

Entre el gran número de mitos africanos encontramos el mito de la araña y la muerte. Según la tradición oral, en una ocasión el cielo ofreció en casamiento a su hija. Sin embargo, aquel que quisiera desposarla debía limpiar toda la selva de las ortigas. En seguida, apareció el elefante y con gran ritmo comenzó a limpiar la selva. Entonces, el cielo añadió una condición más: quien se encargue de las ortigas no deberá rascarse. Desafortunadamente, el majestuoso animal no pudo soportarlo y se rascó. Después de él, gran número de animales de la selva quiso intentarlo. Nadie podía evitar rascarse.

La araña y la muerte y el banquete

Luego de pensarlo un buen rato, la araña se presentó ante el cielo y aceptó el desafío de las ortigas. De este modo, la araña se puso manos a la obra mientras la vigilaban los hijos del cielo. Así pues, cuando el arácnido tuvo deseos de rascarse hizo una pausa y se dirigió a los vigilantes. Los distrajo con una conversación sobre el animal que el ofrendarían durante la boda. Al tiempo que los vástagos del cielo hablaban, la araña se rascaba discretamente. Gracias a este plan pudo superar la prueba y obtuvo a la prometida. Sin embargo, la araña y la muerte tendrían un encuentro.

Cuando llegó el momento de festejar, un gran buey le fue ofrendado a la araña. Esta lo tomó y lo llevó a los dioses y les aclaró que era suyo. Por esta razón las moscas no podrían pararse sobre él y comerlo. Se dice que esta la es la causa por la cual el buey no permite que las moscas se paren en su lomo. Sin embargo, la araña nunca dijo nada sobre la muerte. De modo que ésta llegó al banquete y le pidió a la araña una paleta del animal. Después todo el animal y se lo comió entero. La araña tuvo que resignarse. Eso dice el mito de la araña y la muerte.


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