Mito mexicano de Quetzalcóatl: el dios que fue rey y hombre

Este mito mexicano cuenta la historia de Quetzalcóatl, un hombre destacado por su inteligencia y sabiduría, que se convirtió en dios. Este dios a diferencia de los antiguos dioses no aceptaba los sacrificios humanos, por este motivo los antiguos dioses decidieron derrocarlo.

Mito Mexicano De Quetzalcoatl

Según los hombres prehispánicos, Quetzalcóatl antes de ser un dios fue un hombre, quien enseñó a los pueblos innumerables artes y oficios. Dice el mito que Quetzalcóatl era un hombre blanco, de cabellos rubios, con ojos azules y barbado. El dios humano destacaba por su inteligencia y su dominio de las ciencias y las artes. Por esta razón los toltecas, pueblo mítico entre las culturas prehispánicas, le tuvieron enorme aprecio. Con el paso del tiempo el dios blanco llegó a ser rey del Toallan, tierra de los toltecas.

A diferencia de los dioses antiguos, Quetzalcóatl rechazaba los sacrificios humanos, con dificultad consentía que se sacrificaran animales en su honor. En cambio, el dios barbado fomentó las bondades del ayuno y declaró que la más solemne de las ofrendas consistía en flores, pan y perfumes. Aquel pueblo sabio pronto aceptó aquellas costumbres y se dedicó a prosperar en las artes de la agricultura, la alfarería y la orfebrería, todos regalos de Quetzalcóatl.


El dios que renegó del sacrificio humano

Ante la negativa de Quetzalcóatl a continuar con los sacrificios humanos, los antiguos dioses planearon derrocar al dios blanco y le tendieron una trampa. Huitzilopochtli, el dios azul de la guerra, encomendó al Tecaztlipoca, el dios negro, que fuera al mundo y humillará a Quetzalcóatl. De este modo, el dios negro apareció un día en el Toallan haciéndose pasar por un extranjero. En esa condición pidió audiencia ante el rey Quetzalcóatl, con pretexto de tener un presente para él.

Luego de dos solicitudes, Tecaztlipoca fue recibido por el noble Quetzalcóatl, quien solicitó su presente. En seguida, el dios negro mostró un espejo al rey y le pidió que se contemplara en él. Quetzalcóatl así lo hizo, fue desagradable su sorpresa cuando vio su reflejo lleno de arrugas y llagas. El rey blanco sucumbió ante la imagen y juró que jamás volvería a mostrarse en público, echando a perder los planes del dios embustero. Pero Tecaztlipoca no se rindió y ofreció ayudarle con su aspecto, rápidamente mandó traer un grupo de artistas y embellecieron al dios. De esta manera, lo convenció de asistir a un festín público en su honor.

Tecaztlipoca engaña a Quetzalcóatl

En la segunda fase del plan contra Quetzalcóatl, el dios negro visitó un pueblo cercano, donde convenció a varios hombres de sacrificarse en nombre de Quetzalcóatl. Así lo hicieron aquellos hombres, que luego de muertos fueron convertidos en pan. Al resto de pobladores les pidieron que consiguieran flores y delicados perfumes. Una vez que las ofrendas estuvieron listas, Tecaztlipoca se presentó con ellas y con sus hermanos a dioses ante Quetzalcóatl.


Una vez comenzó la celebración, los perversos dioses dieron a beber pulque a Quetzalcóatl, quien rehusaba beberlo. También le dieron a comer la carne humana disfrazada de pan, la cual causó malestar en el alma de Quetzalcóatl. Los demás dioses vieron que se sentía mal y le ofrecieron más pulque, argumentando que se sentiría mejor si bebía mucho. Quetzalcóatl aceptó y bebió, de este modo el rey blanco se embriagó y comió del festín de carne hasta que no pudo más y se quedó dormido. En cuanto a los otros dioses, habían conseguido su propósito de humillar al dios blanco.

El sacrificio de Quetzalcóatl

Al despertar, Quetzalcóatl comprendió la burla de la cual fue víctima y se sintió tan humillado que abandonó Toallan. Vagó por muchos lugares del mundo, enseñando a los hombres que encontraba todas sus artes, hasta que un día llegó a la orilla del mar. En aquella noche, Quetzalcóatl decidió sacrificarse en una hoguera, para reparar su error. Fue así como el dios se introdujo en las lenguas del fuego y ardió. Muchos animales de increíble belleza acudieron a su sacrificio, los mismos que fueron testigos de cómo la ceniza de Quetzalcóatl dio origen a una hermosa serpiente de fuego que se levantó al  cielo para convertirse en la estrella de la mañana, Venus matutina. De este modo, Quetzalcóatl regresó al mundo de los dioses y se convirtió en una de las deidades más importantes de todos los pueblos prehispánicos.

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